No hay mucho más que decir acerca de la muerte de Pinochet. Entre la cobertura total y redundante de los medios de prensa nacional e internacional y los cientos de post en la blogósfera, la información y declaraciones sobran.Todos ya saben que algunos lloran su muerte, mientras otros bailan y celebran la misma cosa.
Yo tengo 25 años. Nací durante su gobierno. Era niño cuando perdió el plebiscito de 1988 y la elección de 1989 y tuvo que dejar el poder. Era un adolescente cuando estuvo detenido en Londres en 1998. Siempre lo he visto en las noticias. Lo vi entregar la banda presidencial en 1990. Lo vi bajarse del avión que lo trajo de vuelta de Inglaterra en 1999. Tantas, tantas cosas...
Él siempre ha estado allí, pero ya no más.
Estoy contento. Hizo mucho daño.
Aun así, el que viene luego -uno sin Pinochet dando vueltas- es un Chile que no conozco.
Categoría: Política
