Fin de semana - Carolina Vega
Ese viernes de alerta ambiental, la Virgen cerró sus brazos y bajó del cerro. Caminó hacia el metro. Lo tomó y llegó a la Estación Central. Se subió al tren. Se bajó en Temuco y respiró profundo. Miró hacia arriba y se dio cuenta de que el cielo era azul. Repitió esto tantas veces, que llegó el domingo. Volvió al tren. Se subió. Se bajó en la Estación Central. Tomó el metro y llegó al cerro. Subió y abrió los brazos. Nadie se dio cuenta de que ella no había estado ahí. Había alterta ambiental.
Pasos - Juan Ignacio Colil
Comencé a contar mis pasos desde pequeño, mientras otros jugaban con sus mascotas y se aventuraban con sus amigos por las cercanías del barrio, yo contaba mis pasos. De esta forma supe que de mi casa hasta un viejo árbol había cuatrocientos pasos. Cuando aprendí a cruzar la calle supe que debía dar cuarenta pasos para atravesarla. Con el tiempo las cosas empezaron a acercarse: el árbol ahora está sólo a doscientos noventa pasos, y la calle la cruzo en treinta. Se me ocurre que algún día podré cruzar la ciudad de una sola zancada.