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martes, enero 16, 2007

Desafío WiFi...

De regreso en Santiago, ya para bien, me detengo un momento para contarles cómo estuvo el día de ayer en Salamanca...

Los dejo con el artículo que escribí anoche para El Observatodo:
Primer Desafío WiFi en Salamanca llega a su fin
Cerca de 70 jóvenes salamanquinos trabajaron durante el último mes en el desarrollo de su habilidades tecnológicas y de liderazgo con el uso de la conexión inalámbrica que desde Septiembre hay en esa ciudad.

Hace un mes que los jóvenes de Salamanca aceptaron el Desafío WiFi. En él se dividieron en 7 grupos que compitieron en una serie de pruebas que a través del aprendizaje del uso de la nuevas tecnologías de la información fueron desarrollando asimismo habilidades de liderazgo.

Aprovechando la teconolgía de red gratuita inalámbrica que hay en la ciudad, un grupo de monitores de la Fundación Mercator trabajaron con ellos durante este mes apoyándolos en sus reflexiones y en la educación tecnológica que han desarrollado. Aprendieron a subir a internet videos, audio, imagen, texto y otros varios etcéteras que pueden revisar en los blogs grupales.

Ayer, en un maratónico taller de más de 8 horas de duración, los jóvenes se enfretaron a la prueba más importante del Desafío: darse cuenta de los aprendizajes que vivieron este último mes. Para la ocasión viajaron desde varias ciudades de Chile, los monitores que hasta ayer los acompañaron sólo virtualmente. Manuel Ojeda, es estudiante de Sociología y es el monitor del equipo Warifaifianos -que resultaron ganadores del Desafío- señaló que "los jóvenes salamanquinos descubrieron que pueden hacerse cargo de su futuro, tanto a su nivel personal como a nivel de comunidad, ya que se dieron cuenta que si se sentaban a esperar que alguien les resolviera sus problemas, iban a esperar sentados toda su vida".

Por su parte Eduardo López, monitor de los Filetes, dijo que "un sueño compartido deja de ser un sueño y se vuelve realidad cuando se poseen las habilidades, la motivación y el liderazgo que se les entrega a estos jóvenes en instancias como ésta".

Rocío Carrasco
, quien fue jurado de las pruebas que los jóvenes realizaron, rescató "en el fondo, el Desafío desarrolló habilidades tecnológicas que hacen la diferencia entre un líder del siglo veinte y uno del siglo veintiuno".

Entre las pruebas que los jóvenes cumplieron fue enviar una noticia a este diario ciudadano que fue publicada el pasado cuatro de enero acerca del año nuevo en aquella "tierra de brujas", asimismo debieron producir un video promocional acerca de la ciudad (blog Kilobytes), entrevistar a personajes salamanquinos (blog Ciberbytes) con el fin de aprender a escuchar, entre otras varias pruebas.

Al cierre del día de ayer, se celebró la última prueba del Desafío que constó de la reflexión final del trabajo realizado y que fue evaluado por el encargado del proyecto Desafío WiFi de la Fundación Mercator, señor Ignacio López, el alcalde de Salamanca, señor Gerardo Rojas y el Gerente General de la Fundación Minera Los Pelambres, señor Miguel Sánchez.

Con esta prueba final, que constó de la presentación oral de sus blogs grupales, de sus aprendizajes y desafíos para los próximos seis meses con la ciudad de Salamanca,los jóvenes se comprometieron a terminar el trabajo en una plaza en la que llevan trabajando desde hace ya tres semanas y a otras iniciativas que hay y surgirán en el próximo tiempo.
Mi equipo, Kilobytes, salimos terceros en la competencia general después de un mes de trabajo donde con integrantes que nos dejaron y otros que se nos sumaron fuimos recorriendo un camino de aprendizaje sólido, en el que todos vimos nuestras falencias a los ojos y nos tomamos de la mano de nuestros compañeros para superar las pruebas.

Ayer conocí personalmente a mis compañeros. Un grupo encabezado por mujeres: Francisca, Graciela, Alejandra, Karen, Natalia y los varones Diego, Hugo y quien escribe estuvimos ayer en el taller de cierre, donde además de guiar las reflexiones de los chicos, además me hicieron bailar...

Entonces es cuando sonrío y me doy cuenta -una vez más- que la revolución tecnológica no es una de máquinas y cables, sino de personas: es definitivamente una revolución social.