La primavera ya llegó para quedarse. Aunque llueve de vez en cuando y las noches aún son algo frías, ya lavo más calzoncillos que calcetines y camisas, chalecos, polerones y bufandas yacen doblados a lo japonés en la maleta esperando junio.Mientras tanto, aprovechando. Los observadores se habrán dado de que he subido dos nuevas galerías de fotos. La última es el viaje relámpago que hicimos a Boston el viernes recién pasado. Mientras Christian recorría trabajando las oficinas de los profesores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y de Harvard, yo y Garry salimos a conocer la capital de Massachusetts. Cosa que no era difícil ya que, cual Mago de Oz, una línea roja guía eficientemente al visitante por todos los lugares de atracción histórica y turística de la ciudad: el sendero de la libertad (The Freedom Trail).
Lindo, Boston, muy lindo. Una gran ciudad, pero tranquila, llena de bicicletas y restoranes, llena de historias y de cementerios.
Hagan click en la foto para ver las fotos.
La segunda galería lleva por título Dionondehowa. Éste es un santuario natural ubicado una hora al norte de Schenectady en el condado de Shushan, Nueva York. El sábado antepasado fuimos en un paseo organizado por los ambiestalistas del Campus, para ayudar a los veladores del santuario. Increíblemente, dediqué casi todo el día a arrancar arbustos. El lugar era increíble, campo puro, aunque no tan salvaje. Algún político neoyorquino del siglo XIX se le ocurrió importar algunas especies extranjeras para "controlar" el bosque nativo, hoy esos arbustos acaparan el suelo e impiden el crecimiento de las especies nativas. Yo no me habría imaginado que arrancar plantas sería lo ecológico.
Escribí una artículo acerca de Dionondehowa para The Concordiensis, pero por razones de espacio no fue publicado, así que lo publico yo más (click aquí: A Saturday at Dionondehowa), total yo soy mi propio editor.Para ver esas fotos cliqueen la foto.