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viernes, abril 21, 2006

El pisco: su día y su disputa

El comentario de Tisco en el último post (4:20) acerca de la celebración de la piscola, llevó al equipo del investigación del mzn.cl a revisar esta información. Si hay un día para todo. Hay un día del papá, de la mamá, del niño, del abuelito, de la secretaria, del profesor, de la enfermera, de la democracia, del petróleo, del mundo evangélico, contra la castración femenina... ¿cómo no va a haber alguno para la piscola o el pisco?

Según el sitio soberaniachile.cl, en 2003 "se crea espontáneamente el Día del Pisco Chileno a través de la llamada Fiesta de la Piscola instituída para todos los días 8 de febrero de cada año. La iniciativa nace de una cadena popular de mails", lo que causa una reacción inmediata en Perú instaurándose el Día nacional del pisco sour para la misma fecha. En el artículo "La guerra peruana contra el pisco chileno, parte II: El sabroso y embriagante litigio en el actualidad", se sigue paso a paso la disputa desde un punto de vista claramente chileno, pero vale la pena echarle un vistazo.

El 8 de febrero es el día de la pisco, la fiesta de la piscola, una creación popular para celebrar la bebida que nos acompaña cada fin de semana en cada cuchitril, un día alejado de la guerra chileno-peruana por la denominación de origen. Mientras en Perú, el Ministerio de Producción (PRODUCE) decidió modificar el calendario pisquero fijando para el 22 de abril el Día nacional del pisco sour, o sea, mañana.

Los peruanos insisten en que el pisco es originario de Perú, cuya denominación nació del puerto peruano del mismo nombre; los chilenos argüimos que el pisco es reconocido como chileno a nivel mundial por su calidad y que su origen histórico es tanto chileno como peruano. Ambos destacamos que el pisco es parte de nuestra tradición cultural, que es parte de la chilenidad, de la peruanidad. Peleamos por él como si fuera la característica que distingue a los del Rímac de los del Maipo (como diría un comentarista de fútbol), cuando es en realidad una disputa por la exclusividad del mercado pisquero mundial. No es una disputa por la identidad nacional, ni el patromonio cultural de ambos países, ambos son perfectamente compatibles, ésta es una pelea por los dólares y euros que caen en las manos de los productores de pisco. ¿Es tan grande el mercado internacional del pisco como para que la ambición fune nuestra convivencia latinoamericana?