Cuando tenía 4 y fui al colegio por primera vez, yo estaba grande. Aunque me negué a entrar a la sala.
Cuando tenía 6 y empecé a escribir, creí que a los cuatro era chico y que ahora sí era grande.
Cuando cumplí los 10... ¡una década! Ya no me quise sentar más en la mesa del pellejo.
A los 12, declaré que era un adolescente que ya estaba grande y que hasta cuándo me iba a sentar en la mesa del pellejo. Aunque estuviese en 7º básico, ya estaba en la media porque ocupaba chaqueta.
A los 14 ya estaba en la media media, ahora sí que era grande.
A los 16 ya podía decidir qué hacer con mi vida... a los 8 días, cambié de opinión.
A los 18 la ley me declaraba responsable por mis actos. Estaba autorizado para conducir, beber alcohol y votar. Estaba tomando las desiciones que decidirían mi vida.
A los 20 me cambié de carrera por tercera vez. Yo no estaba seguro de ser grande.
Cuando cumplí los 21 mi padrino me regaló una enorme botella de vino diciendo que al crecer, los gustos cambian. Y mis abuelos y papás celebraban mi mayoría de edad... ¿No era a los 18? Tres años creyéndome grande sin serlo, es la historia de mi vida.
A los 23 empecé a enseñar en un preu a cabros de 17 años... ahora sí que estaba grande.
A los 24 me licencié. Nos tomamos la botella de vino que Pablo me regaló a los 21 y mi papá declaró que yo estaba grande. Nunca me sentí más pendejo.
Hoy sigo teniendo 24. Estoy trabajando en EE.UU. y recibí mi primer paycheck. Me habían pagado antes, pero nunca con un cheque. Trabajo de lo que estudié y me pagaron por ello. Hoy lavé mi ropa por primera vez en mi vida (sí, niño mimado y cómodo lo sé).
Hoy ya no estoy grande, sino viejo. Me estoy tranformando en un adulto joven, de ésos que ya no toman Capel, sino Alto del Carmen; de ésos que ya no escuchan la rock and pop, sino Infinita FM; de ésos que ya no salen de carrete, sino que van a un happy hour; de ésos a los que ya no les preguntan que si están pololeando, sino por qué no lo estás... Y no sé ni cómo pasó eso... por mí, sigo teniendo 18 y sigo carreteando como siempre y más ahora que tengo platita... ¡chip ching!
Por favor, ayúdeneme, no quiero volverme un viejo latero, no quiero sin darme cuenta estar sintonizando Oasis FM mientras manejo a la pega rutinaria de todos los días... el que esté orgullosísimo de mi paycheck, ¿no es un síntoma de vejentud, verdad?
Ahora, fuera de hueveo, se me vienen todos pa mi casa hoy que pagamos el piso. A las 23.00.