...7.435.913 votantes fueron convocados para elegir el destino de nuestro país, yo tenía 7 años y como niño obediente que era iba por el Sí. Pero ganó el No con un 54,7%, en mi casa no estaban muy contentos y la verdad es que, entonces, nunca supe que muchos más estaban felices. Atrás quedarían 16 años de gobierno autoriario y de restricciones a las libertades; el año siguiente Chile podría volver a elegir la ruta que desease seguir. El No cantaba "Chile, la alegría ya viene" y hoy, 17 años después, celebro cada 5 de octubre tanto como despruebo el 11 de septiembre.
El 11 de septiembre es un día que evoca dolor y tristeza. Creas o no que era necesaria la intervención militar, la creas legítima o no, fotos como ésta evocan dolor. La Moneda destruída simboliza los miles de chilenos ejecutados, desaparecidos, torturados y exiliados durante la Dictadura. Revive la horrible división de Chile previa y posterior al Golpe de Estado. Recuerda las restricciones a las libertades personales, el miedo con que los chilenos vivieron por más de 15 años y a esa generación que creció temiéndole a la política y sin creer en ella, que no puede ver más allá de sus narices, que hoy le teme a los desacuerdos y no cree en que es posible cambiar el mundo.
El 11 dio pie también a la celebrada Revolución Silenciosa, ésa que nos llevó por la senda del capitalismo neoliberal convirtiéndonos en el país más competitivo de América Latina y el vigésimo tercer país del mundo en términos de estabilidad macroeconómica, superando naciones como España, Francia, Hong Kong y China según el último informe del Foro Económico Mundial (WEF). Camilo Grez hace en su blog un interesante análisis al respecto. Una revolución que, además, redujo las coberturas en salud y educación, privatizando la administración de esos servicios básicos; elevó la tasa de pobreza relativa a niveles espelusnantes, aumentando la brecha entre ricos y pobres, dejando a Chile en un puesto muy elevado del ránking mundial; que marcó una pauta de malas relaciones con los países vecinos; una revolución que no sólo transformó nuestra economía a una de libre mercado, sino también nuestra sociedad, donde no somos ciudadanos, sino clientes.
El 5 de octubre, en cambio, es una fecha alegre. Se gane o se pierda una elección, ésta es una fiesta. La imagen de Pinochet votando en el plebiscito dio la vuelta al mundo. Así como Chile fue el primer país que votó un gobierno socialista, también por el medio de las urnas -no de las armas- derrocó al dictador. Fiel a su tradición democrática, Chile resolvió sus asuntos pacíficamente.
17 partidos componían el Comando por el No, cuyo vocero fue elegido Presidente de la República al año siguiente. Desde entonces la Concertación de Partidos por la Democracia ha gobernado Chile truinfando en las elecciones presidenciales de 1989, 1993 y 1999 y buscando un cuarto gobierno en 2005 con Michelle Bachelet. Chile ha elegido el camino que quiere seguir, buscando la alegría prometida hace 16 años. Hace unas semanas se removieron importantes quistes dictatoriales de nuestra Constitución, se ha luchado en el parlamento por ampliar la cobertura en salud con el plan AUGE, se ha llevado a cabo una importane reforma al sistema educacional en pos de mejorar la calidad de la educación chilena, se ha continuado con un manejo macroeconómico responsable y capeando las difíciles olas de la reseción que desató la Crisis Asiática desde 1999 y fue abolida la pena de muerte. Sin embargo, la desigualdad sigue siendo una vergüenza, la pobreza sigue azotando a miles de chilenos, nuestra democracia aún es una dictadura de las mayorías, entre otras, a causa del sistema binominal de elección parlamentaria.
No creo que andemos felices por la vida, pero sí andamos más contentos. Cuando el hoy diputado Carlos Cardemil, entonces subsecretario del Interior, leyó los computos oficiales finales del plebiscito y el gobierno reconoció la derrota del Sí, Chile volvía a ser un país libre. La foto a la derecha es del 6 de octubre, es la otra cara de La Moneda, no porque ésta sea un vista desde la Alameda y la otra sea de Morandé, sino porque aprovechando el homónimo: sello es humo y muerte, cara es cantos y libertad.
¡Feliz día de la Democracia a todos!
- Las fotos de La Moneda son de este reportaje gráfico de latercera.cl a pito del trigésimo aniversario del 11 de septiembre de 1973.
- Aprovecho para saludar a Sole Monsalve que además celebra su cumpleaños en el Día de la Democracia.
- Post publicado también en Socialistas UC.