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martes, enero 10, 2006

Acerca de cómo hablo

En Chile dicen que hablamos el peor español de América, dando muy por descontado que en España lo hablan mejor que en las américas –lo que ya se me presenta como discutible. Dicen esto porque como bien decía uno de mis profesores de castellano, nos bastan tres palabras para comunicarnos: hueón, hueá y hueviar, dos sustantivo/adjetivos y un verbo. Obviamente, éstas no son las únicas palabras que utilizamos, pero sí las ocupamos con frecuencia y son útiles en múltiples situaciones, tantas que llegan a monopolizar el habla.

Hueón, viene a ser “un sujeto X” igual que otras palabras como fulano o tipo, o bien, cualquier vocativo como hey, oye, loco o el argentinísimo che; en su posibilidad de reemplazar nombres hueón ostenta un altísimo promedio de utilización –excelente ejemplo es aquél que dice: Puta, el hueón hueón, hueón.

Hueviar es un verbo como cualquier otro. Puede significar molestar, tanto en el sentido de estorbar como de joder o hinchar las pelotas; como también significa hacer cualquier cosa, denotando la poca importancia del quehacer en cuestión. Así, No hueí más por la cresta y Pero juntémonos a hueviar nomás po; sí, en pub azul, respectivamente son ejemplos de cada uno de estos sentidos. ¿Por qué estos verbos se oyen tan frecuentemente en nuestro día a día? Ello, creo que es porque no hacemos otra cosa que hueviar, pero eso ya es materia de otro comentario, más sociológico que lingüístico.

En el caso de hueá su significado es tan amplio o vago como el de cosa, palabra de la que nadie se queja mucho.

Se preguntarán: ¿Qué le picó a este pelotudo para darnos una cátedra? ¡Si nos interesaran estas cosas habríamos estudiado Letras! Bueno, aguáitense que les explico.

El otro día una amiga me comentó con curiosidad que yo decía demasiado la palabra shit (inglés para nuestra querida mierda), cosa que hasta entonces no había notado. Pues, le puse la lupa a mi hablar cotidiano y resultó que era acertado, sobre cualquier sustantivo ya presente en el contexto shit se hacía de su lugar. Igual como hueá lo hace en español.

No me preocupa ser mal hablado, porque no creo en ello –además no ando diciendo mierda en clases o cuando hablo con un profesor ni en castellano ni en inglés, roto pero no estúpido. Pero creo que se me perdieron los hueón y mi queridísimo hueviar. Si se me quedaron en Chile, si los encuentran me los mandan, por favor.