No sé si los huevones son los periodistas, los periodistas de La Segunda, las decenas de expertos entrevistados, los millones de chilenos o yo. Pero la PSU 2005 no destapó nada. La desigualdad entre los colegios públicos y privados es algo que se viene destapando año tras año, creo que el único año donde no leí un titular así fue en 1999 cuando sólo estaba preocupado de revisar mis puntajes.
La desigualdad en Chile es una vergüenza y se materializa por ejemplo en Educación, como también en Salud, en Vivienda, en acceso a la cultura, en albetización digital, en oportunidades laborales, en discriminación, en fin. Todo en este país está dividido según quién puede pagar qué. Eso no es un misterio, en sencillamente el resultado de la acción de la mano invisible que ordena nuestro país.
Sebastián Piñera acusó al ex ministro Sergio Bitar de "reprobar" tras conocerse los resultados de la PSU; el presidente subrogante del Colegio de Profesores, Darío Vásquez: Todo indica que los niños quedan agotados con la jornada escolar completa; y así ad infinitum. Paja molida.
Desde mi punto de vista, el tema de la desigualdad es transversal. No sólo quienes pueden pagarles, se llevan a los mejores profesores, sino que se llevan las mejores inafraestructuras: la educación en Chile se paga. En Chile la educación está privatizada y el Estado dice garantizarla a través de la política de subsidios. No existe el concepto de la educación como un derecho humano (artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos humanos), sino como un bien de mercado. Igual como un par de zapatos, el que tiene plata compra mejores zapatos.
Pero, lo que "destapa" la PSU va mucho más allá de las diferencias entre colegios, habla de la división de un país, no entre pinochetistas y demócratas, ésa es una división pajera al lado de la verdadera división de este país.