Tomás Hirsch es el candidato alternativo, apoyado por una coalición liderada por el Partido Comunista y el Partido Humanista, el Juntos Podemos Más. El único que sabe que no va a pasar a segunda vuelta, el único candidato de un "tercer partido" que participó de los debates presidenciales televisados (hasta la elección de 1999, sólo las dos fuerzas electorales más poderosas pudieron aprovachar esa tribuna). Aspira soreprender al mundo obteniendo un porcetanje de dos dígitos, con su lema Soplan nuevos vientos, la micro que toma Tomás es un pequeño en una pelea de gigantes.
En el teclado, mi hermano ramabar, don Fernando Poblete, alias Fipa, estudiante terminal de Ingeniería Civil en la PUC y músico más que aficionado.
Hay quienes dicen que Tomás Hirsch no representa una alternativa válida para gobernar. Quizás tengan razón. Hay quienes dicen que votar por Hirsch es desperdiciar el voto ya que es un candidato sin opciones reales de ganar las elecciones. Quizás también tengan razón. Las elecciones pasadas voté por Ricardo Lagos y lo hice completamente convencido, era un candidato demasiado fuerte como para que me surgieran dudas y hasta hace poco era un incondicional de la Concertación. Entonces ¿por qué votar ahora por Hirsch?
Chile posee una democracia y una economía envidiables dentro de la región y son frecuentes los elogios a nuestro país desde EE.UU. o Europa. Parece que, salvo aspectos puntuales, todo está de maravillas, pero, ¿es así? Para los que así lo crean, Bachelet, Lavín y Piñera prometen continuar, con cambios superficiales, con este maravilloso sistema. Yo, en cambio, pienso que no basta con cambios puntuales, creo que se necesitan cambios estructurales.
¿Es democrática nuestra democracia? ¿Tenemos los chilenos los mismos derechos? ¿Somos todos los chilenos igualmente libres? Me parece que definitivamente no. El capitalismo lleva a una democracia pero no para las personas sino para las lucas. Todas las lucas valen lo mismo, todas las lucas tienen los mismos derechos. Así, vivimos en una democracia que pondera derechos y oportunidades por cuántas lucas tiene cada uno. Además, la distribución del ingreso en Chile es pésima y la tendencia es que sea cada vez peor, lo que no me llama para nada la atención. El capitalismo está pensado para que algunos tengan mucho y la única forma de que algunos tengan mucho es que muchos otros tengan poco.
Estoy conciente de que los planteamientos de Hirsch pueden ser utópicos pero es el único de los cuatro candidatos que no hace vista ciega y que, si bien no tiene todas las soluciones, denuncia estos problemas.
Con mi voto no pretendo que sea Tomás Hirsch nuestro próximo presidente, pretendo simplemente adherir a un movimiento de personas que se atreve a denunciar estos problemas, que se atreve a luchar contra el mundo.
¿Por qué debes votar por Hirsch? Si crees que se necesitan cambios grandes, hazlo saber a cualquiera que sea nuestro próximo presidente el único día que tienes la opción de hacerlo.
Amigos, cuatro votantes jóvenes, como todos que leemos este sitio y estamos inscritos, cuatro jóvenes que tienen una opción distinta. Mañana es el día, donde no cuatro, sino millones de chilenos, rayando un centímetro y medio en un papel, dedicidermos quién será el presidente de Chile por los próximos cuatro años.
¡Suerte mañana! Y voten sabiamente.